Política

El paro del silencio y la sesión del rating

Paro general afuera, sesión caliente adentro. Entre el vacío de la calle y el ruido del recinto, la política redefine su ritmo.

Nicolás Bottini

Afuera, en la calle, la ciudad de todos los argentinos va a hacer algo rarísimo: no va a hacer nada. Las persianas a medio abrir, los molinetes quietos, los colectivos que no llegan. La coreografía de siempre. Un ballet desordenado que empieza a las seis de la mañana va a tener una falla. El paro promete otra cosa, promete vacío. Y el vacío, en política, es un lenguaje en sí mismo.

Mientras tanto, a pocas cuadras de esa quietud, en otro punto de la ciudad, el Congreso va a estar encendido como un estudio de televisión. Sesión caliente. Reforma laboral. Discursos largos con destino corto. Delicias de la vida moderna, “todo discurso que se haga hasta el clip no para”. El recorte, el momento viral es destino final. El ethos teleológico de la participación legislativa. Afuera la ciudad en pausa; adentro la política en modo streaming. Es una postal curiosa del país que somos.

La huelga, históricamente, fue una demostración de fuerza. Cuerpos ocupando la calle, bombos marcando el pulso, la plaza como escenario. La pizza con fainá, la cerveza fría, y la marcha con movilización se leía en X. Pero esta vez la imagen dominante no es la multitud, sino la ausencia organizada. No marchar también es una decisión. No ir también es un mensaje. La protesta ya no se mide en decibeles sino en interrupciones.

Hay algo casi filosófico en eso o, más bien curioso, diría. En una sociedad obsesionada con el movimiento, en una sociedad donde la productividad, métricas, actividad constante son regla, detenerse de repente, es un acto subversivo. Vivimos en la sociedad del rendimiento, donde el verbo dominante es “poder”. Poder trabajar, poder producir, poder emprender. El paro introduce un antónimo del verbo (si es que existe algo así). No trabajar. No circular. No cumplir la rutina. Y es un “no” que suspende el flujo diario. La "normalidad".

La calle frena, el Congreso acelera

Y justo cuando el flujo se suspende en la calle, en el recinto se acelera. La sesión parlamentaria ya no es solo deliberación es performance. Cada intervención parece pensada para una audiencia que no está en las bancas sino en el feed. Los diputados no solo se hablan entre sí; hablan a la cámara, a la tribuna digital, al algoritmo que decide qué fragmento se convierte en tendencia…

La política entendió algo que los sindicatos todavía están procesando y es que hoy el poder también se juega en la atención. Entonces tenemos dos escenas simultáneas. Una ciudad que se calla para hacerse oír. Un Congreso que habla para no quedar fuera de pantalla. La paradoja es deliciosa.

El paro busca producir impacto a través de la ausencia. La sesión busca producir impacto a través de la sobre presencia. En términos simbólicos, es casi un duelo entre el silencio y el ruido. Pero ¿qué dice ese duelo sobre nosotros?

Tal vez que estamos cambiando la forma de experimentar lo colectivo. Antes lo colectivo era físico. La idea de estar juntos, ocupar espacio, compartir cuerpo. Hoy lo colectivo es, muchas veces, simultáneo en tiempo pero disperso en el espacio. Cada uno en su casa, viendo la sesión en el celular. Cada uno comentando el paro en redes mientras decide si puede o no moverse. El paro sin movilización masiva es una forma de reconocer esa transformación. La política como streaming es la otra cara de la misma moneda.

Ahí aparece la pregunta más incómoda. Si el paro es la interrupción del sistema, ¿qué pasa cuando el sistema ya estaba medio interrumpido? Si la política es espectáculo, ¿qué pasa cuando el espectáculo se vuelve rutina? El riesgo de ambas escenas es la naturalización. Que el silencio deje de sorprender y se vuelva inacción y que el clip deje de conmover y se vuelva ruido.

Quizás la tensión más profunda no esté entre Gobierno y sindicatos, oficialismo y oposición. Quizás esté entre dos maneras de entender el poder. Poder como como capacidad de frenar o poder como capacidad de captar atención. El paro apuesta a que sin movimiento no hay economía. La sesión apuesta a que sin relato no hay política.

Y nosotros, los espectadores-participantes, quedamos en el medio. Tal vez no podamos viajar, pero sí podremos mirar. La experiencia pública se fragmenta. Menos calle, más pantalla. Menos cuerpo, más discurso. Dos obras distintas que se representan al mismo tiempo. Dos obras con la misma interrogante. ¿Quién tiene la capacidad de marcar el ritmo?

Durante una jornada la Argentina va a experimentar una especie de síncopa colectiva. Una pausa afuera, un crescendo adentro. Y quizás lo más interesante no sea quién gane la votación ni cuántos gremios adhieran, sino qué aprendemos de esta coreografía contradictoria. Tal vez el verdadero conflicto no sea laboral ni parlamentario. Tal vez sea existencial y tiene más que ver con cómo se ejerce el poder en una época donde el silencio también comunica y la palabra compite con el scroll.

Y quizá, solo quizá, la pregunta que quede flotando cuando termine la sesión y vuelvan a circular los colectivos sea otra. ¿Nos estamos volviendo una sociedad que protesta desde el living y gobierna desde el set?

Nicolás Bottini, Analista político, escribe La rosca y la tuerca: una columna política que no corre detrás de la noticia, sino de su sombra.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Reunión de la mesa política del Gobierno por la cuestión Malvinas, con la participación de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores
Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Motosierra en la mira: la oposición desafía a Milei en Diputados por deudas y discapacidad

Mañana se espera sesión en Diputados.
Victoria Urruspuru / El Observador
  • Sesión con quórum justo. La oposición convocó a sesionar este miércoles para emplazar y dictaminar proyectos sobre endeudamiento familiar y discapacidad. Necesitan reunir 129 presentes y estiman alcanzar los 130 diputados.
  • Estrategia libertaria. El oficialismo abrió las comisiones solicitadas y se comprometió a apoyar las iniciativas, si no generan déficit fiscal; aunque no sería suficiente para frenar la sesión.
  • Rol clave de los gobernadores. Diputados de Tucumán y Catamarca dijeron que darán quórum, pero la incógnita pasa por los de Salta y Misiones, sumados a posturas ambiguas dentro de Provincias Unidas.
  • Mensaje político a Milei. El peronismo y sus aliados buscan demostrar fortaleza frente al Ejecutivo, pese a los intentos de La Libertad Avanza por destrabar el conflicto.
  • ¿Respuesta del Gobierno? No se descartan anuncios del Gobierno hoy, tras la mesa política, para intentar desarticular la convocatoria.