"Hacía años que un Presidente no abordaba la cuestión con semejante contundencia", repitieron en los despachos oficiales. Algunos funcionarios fueron todavía más lejos y se remontaron hasta el regreso de la democracia para encontrar un antecedente comparable en la manera de plantear el reclamo.
Las formas: un Milei menos confrontativo y más presidencial
El dato político, sin embargo, no estuvo solo en el fondo sino también en el registro. El Presidente apareció menos confrontativo que de costumbre, sin perder su sello disruptivo, pero con un tono claramente más institucional que el que exhibe en sus intervenciones habituales.
Los conceptos elegidos por el jefe de Estado y sus colaboradores fueron tres: soberanía, unidad nacional e intereses argentinos. Ninguno de ellos pertenece al vocabulario que Milei utiliza para la disputa cotidiana; todos remitieron, en cambio, a un lenguaje de Estado que el oficialismo casi no había explorado.
Islas Malvinas: el Gobierno festejó el cambio discursivo de Javier Milei en la cadena nacional.
Ese dato no fue menor. Caputo venía de quedar afuera de la nueva mesa de comunicación de La Libertad Avanza (LLA) y de ausentarse de la última reunión de Gabinete, en medio de un distanciamiento con el Presidente por el tono oficial. Su rol en la cadena marcó que, en las definiciones decisivas, sigue siendo el que escribe.
Islas Malvinas: el Gobierno festejó el cambio discursivo de Javier Milei en la cadena nacional.
Más que una cadena sobre Malvinas
Por eso en el Gobierno leyeron el episodio como algo más amplio que un anuncio de política exterior. La intención fue también mostrar otra faceta del Presidente, en un momento en el que sus propias formas habían empezado a ser señaladas puertas adentro como un problema de estrategia.
La cadena funcionó, en ese sentido, como una prueba de laboratorio: verificar si el electorado responde mejor a un Milei que ejerce el cargo que a uno que confronta. La respuesta puede condicionar el tono de la campaña que viene.
El único tema que le devolvió el control del relato
Hubo, además, una razón más prosaica. La Casa Rosada atraviesa una situación compleja en materia de opinión pública y no logró manejar la agenda durante los últimos meses, con temas impuestos por la oposición, por los mercados o por su propia interna.
Malvinas le permitió recuperar el control del relato como ningún otro asunto disponible: es una causa que atraviesa todas las banderías, tiene un adversario externo y no admite una réplica sencilla. Durante al menos unos días, el oficialismo consiguió que la conversación pública girara en torno a un tema elegido por él. Hacía meses que no lo lograba.
Islas Malvinas: el Gobierno festejó el cambio discursivo de Javier Milei en la cadena nacional.
El brete que le quedó al peronismo en el Congreso
El movimiento tuvo, por último, una derivación parlamentaria. En el Gobierno calcularon que la iniciativa pone en un brete al peronismo, al que le costará explicar por qué no acompaña la modificación de las normativas que la propia Cristina Fernández de Kirchner envió al Congreso cuando era jefa de Estado.
Se trata de las leyes sancionadas en 2011, que les prohibieron operar en la Argentina a las empresas que exploten recursos naturales en las Islas Malvinas, y de su endurecimiento posterior, aprobado también por el Parlamento en 2013. Ahora volverá a ocurrir lo mismo: será el Congreso el que deba votar una nueva vuelta de tuerca sobre ese mismo andamiaje legal.
Ese fue el corazón de la jugada: obligar a la principal fuerza opositora a definirse sobre un endurecimiento de su propia legislación, en un tema donde el costo de decir que no es alto. Si el cálculo funciona, la cadena del jueves habrá sido bastante más que un discurso de política exterior.
En un mensaje difundido por cadena nacional, el Presidente anunció además el envío al Congreso un proyecto de ley que crea un Consejo de Seguridad Nacional y niega la autodeterminación de los isleños.
Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.
Nuevo centro comercial en Recoleta. Prevé abrir sus puertas en los próximos meses en el predio del ex Buenos Aires Design, contando con 30.000 metros cuadrados, 110 locales y 30 propuestas gastronómicas.
Llegada de etiquetas inéditas al país. Firmas internacionales como Stella McCartney, Off-White, Golden Goose, Palm Angels, Scotch & Soda, Dsquared2 y Mandarina Duck tendrán por primera vez locales en la Argentina.
Moda automotriz y un esperado regreso. Maserati estrenará un espacio exclusivo destinado a su línea de indumentaria y accesorios, mientras que la firma francesa de trajes de baño Vilebrequin volverá a operar en el país.
Impulso importador y capitales nacionales. La llegada de estas grandes marcas globales se da en el marco de la reciente apertura de importaciones, dentro de un proyecto financiado por el grupo argentino Hatzlaja.