Política

Reforma laboral: la CGT amenaza con un paro general, pero no pone fecha

La postergación del debate por los cambios en la normativa laboral le dio aire a la CGT. La central obrera redefine su estrategia y piensa en medidas para febrero.

Agustín Álvarez Rey

La Confederación General del Trabajo (CGT) espera un fin de año más movido. La postergación del debate sobre la reforma laboral abrió un paréntesis inesperado en la disputa planificada para enfrentar el proyecto que impulsa el Gobierno.

Al cierre del filo del año en la central obrera se muestran confiados. Entienden que el proyecto tal cual había sido proyectado por el Gobierno "no existe más". En ese marco la cúpula sindical atribuye el freno del debate legislativo al éxito de su propia gestión ante los gobernadores y los bloques parlamentarios del Congreso.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que el Gobierno no se dio por vencido, sino que postergó el debate para el 10 de febrero de 2026.

Hay tregua, pero no cese de hostilidades. El nuevo triunvirato prioriza la vía diplomática por sobre la movilización callejera, pero al mismo tiempo no deja dudas de que está dispuesto a llevar adelante medidas de fuerza.

Alianzas con gobernadores y diálogo con el oficialismo

La marcha que encabezó la CGT para posicionarse frente a la reforma laboral fue masiva pero no multitudinaria. Ese dato quedó guardado en la retina de los dirigentes sociales que en ese marco decidieron profundizar y sostener el diálogo político con distintos actores.

Cristina Jerónimo, por caso, entabló contactos directos con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y mantuvo encuentros institucionales con Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy). También sumó a esta red de influencias a Claudio Vidal (Santa Cruz), un dirigente de extracción petrolera, junto a Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), a pesar de la marcada identificación de estos últimos con la Casa Rosada en los últimos meses. La alianza política entre el sindicalismo y los estados provinciales resultó efectiva para frenar el ímpetu del oficialismo, que pretendía una media sanción durante las sesiones extraordinarias de diciembre.

La "mesa chica" de la CGT cultiva, además, una relación pragmática con el "ala política" del Poder Ejecutivo. Santiago Caputo figura como el interlocutor principal de los gremios, escoltado por el ministro del Interior, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo "Lule" Menem. Estos funcionarios admiten ante los gremialistas su desacuerdo con el ímpetu refundacional de Federico Sturzenegger, a quien culpan de un exceso de dogmatismo que extremó las posiciones y distanció a los gobernadores.

En ese marco, y al compás que marca Caputo, la CGT entiende que el Gobierno finalmente se conformará con cambios menores.

El aspecto financiero también ocupa un lugar central en la disputa de poder. El ministro de Salud, Mario Lugones, prometió hace dos meses el giro de 60.000 millones de pesos para las obras sociales sindicales con el fin de paliar el rojo en sus cuentas. El Gobierno solo transfirió una parte minoritaria y congeló el resto de los desembolsos tras el triunfo oficialista en las elecciones del 26 de octubre. La CGT ya dio por perdidos estos fondos extra, pero mantiene su alerta ante el contenido del proyecto de ley. Los dirigentes analizan con extrema preocupación la creación del fondo para despidos (FAL). Según la visión de la "mesa chica", este cambio normativo significa el fin definitivo del sistema de obras sociales.

El paro nacional, en suspenso hasta febrero

Bajo este escenario, la idea de un paro nacional pierde fuerza frente a la estrategia de receso que la central obrera adoptó para el verano. Los dirigentes admiten que el descanso táctico dura hasta febrero, cuando el Senado reanude la actividad parlamentaria con toda intensidad. Esta pausa permite al gremialismo reagrupar fuerzas y fortalecer alianzas institucionales en lugar de arriesgar capital político en la calle durante la temporada estival. La cúpula sindical maneja con cautela la herramienta de la huelga general por la fragmentación interna y la falta de garantías de un apoyo masivo.

Existe un interrogante profundo sobre la respuesta de las bases ante una eventual radicalización de las medidas de fuerza. Los propios sindicalistas reconocen que muchos de sus afiliados votaron a favor de Javier Milei y que, posiblemente, mantendrían esa elección hoy. Esta realidad limita de forma drástica la capacidad de acción de los gremios y el éxito de una protesta de gran escala. Además, sectores clave para el funcionamiento del transporte, como la UTA, no forman parte de la organización de un paro en este momento. Por esta razón, la conducción cegetista considera el paro nacional como el último recurso en un escenario donde el acompañamiento de los trabajadores y la movilización no están garantizados.

Del otro lado, el oficialismo reorganiza sus prioridades legislativas. Patricia Bullrich instruyó al bloque de La Libertad Avanza (LLA) para que dedique el mes de enero a la evaluación de retoques y modificaciones al texto de la reforma. El objetivo consiste en asegurar los votos que fallaron en la Cámara de Diputados y ampliar el consenso con los aliados. La jefa del bloque oficialista privilegia ahora la aprobación del Presupuesto 2026 por pedido directo del ministro de Economía, Luis Caputo, y de la "mesa chica" presidencial. Bullrich olfatea el peligro de un revés parlamentario y prefiere solidificar alianzas antes de la fecha clave del 10 u 11 de febrero.

En ese marco, y con el panorama claro, la CGT apuesta a una resistencia de tres frentes: la vía institucional mediante negociaciones en el Congreso, la vía judicial a través de presentaciones por inconstitucionalidad en los tribunales y la movilización callejera cuando el escenario sea oportuno. La postergación del debate parlamentario, que es tomada como victoria por los dirigentes gremiales, otorga un tiempo extra para que los gremialistas fortifiquen los puentes tendidos con senadores y gobernadores. Mientras tanto, el fantasma del paro nacional queda en suspenso. La central obrera sabe que un fracaso en la convocatoria a una huelga debilitaría su posición frente a un Gobierno que todavía goza de capital político. El verdadero campo de batalla será el recinto de la Cámara alta.

Malvinas: el Gobierno evalúa sumar la pesca al régimen de sanciones

Reunión de la mesa política del Gobierno por la cuestión Malvinas, con la participación de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores
Presidencia
  • Ampliación del proyecto de sanciones. En el marco de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que se enviará al Congreso, la Casa Rosada analiza extender el esquema de sanciones —hoy centrado en las petroleras— a la actividad pesquera vinculada a licencias británicas en Malvinas.
  • Un reclamo que viene del sector. La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera y el peronismo piden aplicar a la pesca el mismo criterio que se usa contra las empresas que operan en la exploración de hidrocarburos sin autorización argentina.
  • Una herramienta legal que ya existe. Desde 2008, el artículo 27 bis de la Ley Federal de Pesca exige a quienes tienen cuotas o licencias en el país declarar que no tienen vínculos con buques que pesquen sin permiso argentino en Malvinas, bajo pena de perder esos permisos.
  • El antecedente con las petroleras. Tras la cadena nacional del 3 de septiembre, Cancillería denunció a 60 empresas y personas vinculadas a proyectos petroleros como Sea Lion, alcanzando también a accionistas, directores y proveedores.
  • Presentación en Diputados. El proyecto ingresará el próximo lunes por la Cámara baja, con Presti (Defensa) y Quirno (Cancillería) como posibles expositores; el oficialismo espera que el tratamiento comience entre fines de septiembre y principios de octubre.

Motosierra en la mira: la oposición desafía a Milei en Diputados por deudas y discapacidad

Mañana se espera sesión en Diputados.
Victoria Urruspuru / El Observador
  • Sesión con quórum justo. La oposición convocó a sesionar este miércoles para emplazar y dictaminar proyectos sobre endeudamiento familiar y discapacidad. Necesitan reunir 129 presentes y estiman alcanzar los 130 diputados.
  • Estrategia libertaria. El oficialismo abrió las comisiones solicitadas y se comprometió a apoyar las iniciativas, si no generan déficit fiscal; aunque no sería suficiente para frenar la sesión.
  • Rol clave de los gobernadores. Diputados de Tucumán y Catamarca dijeron que darán quórum, pero la incógnita pasa por los de Salta y Misiones, sumados a posturas ambiguas dentro de Provincias Unidas.
  • Mensaje político a Milei. El peronismo y sus aliados buscan demostrar fortaleza frente al Ejecutivo, pese a los intentos de La Libertad Avanza por destrabar el conflicto.
  • ¿Respuesta del Gobierno? No se descartan anuncios del Gobierno hoy, tras la mesa política, para intentar desarticular la convocatoria.