Rusia intensifica la guerra híbrida con interferencias GPS masivas en Europa
Desde sabotajes a cables submarinos hasta ataques con drones, Moscú despliega una ofensiva digital contra infraestructuras críticas.
Desde sabotajes a cables submarinos hasta ataques con drones, Moscú despliega una ofensiva digital contra infraestructuras críticas.
La capilaridad que ha adquirido la tecnología informática y la ultraconectividad se convierten en el talón de Aquiles de la vida cotidiana, las estructuras políticas y los conflictos bélicos. Capacidades de inteligencia, logística y armamentística dependen altamente de la disponibilidad de tecnología y suministro eléctrico para su articulación, puesta en marcha y sostenimiento. La desinformación no solo afecta a la "formación de opinión" en redes sociales, sino que, tanto para el desplazamiento terrestre o aéreo de funcionarios, fuerzas bélicas o servicios públicos de transporte, como en procesos eleccionarios, una simple búsqueda manipulada en internet de "dónde voto" puede favorecer a uno u otro candidato.
El 4 de septiembre, la autoridad de transporte de Suecia registró un fuerte aumento de los incidentes de interferencias GPS. En 2025 se lleva registro de 733 incidentes, en comparación con 495 en 2024 y 55 en 2023. Todo indica que las principales fuentes de interferencias se encuentran en territorio ruso, perturbando la navegación en el mar Báltico y la seguridad europea. Todos estos datos apuntan a un impacto continuo y persistente en la navegación y subrayan la necesidad de fortalecer la coordinación de los esfuerzos de seguridad y lucha contra la desinformación entre la UE y sus aliados en el contexto del apoyo a Ucrania.
El Centro para la Lucha contra la Desinformación, dependiente del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania (NSDC), reporta que en 2025 se registraron afectaciones a los sistemas de navegación y suplantación de señales diariamente. Según el organismo regulador de Estonia, aproximadamente el 85% de los vuelos del país experimentan interrupciones de navegación. El número de estaciones rusas de guerra electrónica cerca de las fronteras con los países bálticos, Polonia y Finlandia también está aumentando. Estas acciones se consideran una interferencia sistemática con el funcionamiento del GPS, lo que supone una amenaza para la aviación civil y la seguridad internacional. La interferencia del GPS se considera un componente de la agresión híbrida de Rusia contra Europa y ejerce presión psicológica sobre los ciudadanos y las organizaciones políticas, intentando influir en el apoyo a Ucrania.
El Centro para la Lucha contra la Desinformación informó de un aumento significativo de ataques híbridos que afectan a Europa, especialmente en el sector de infraestructuras críticas. Desde 2022 ha aumentado el número de actos de sabotaje, desde daños a cables submarinos en el mar Báltico hasta interferencias con el funcionamiento del GPS y ciberataques. El 1 de septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, se vio obligada a permanecer en el aeropuerto de Plovdiv (Bulgaria) debido a interrupciones del GPS, utilizando mapas físicos, en papel, impresos. La Comisión Europea confirmó el incidente y expresó su preocupación por la interferencia del GPS, considerándola una operación rusa.
Estas actividades se combinan con el despliegue de ataques rusos con drones, cuyo propósito es interrumpir el suministro de corriente eléctrica y agua potable en Ucrania.
En la noche del 16 de septiembre, la ciudad de Sumy fue alcanzada por vehículos aéreos no tripulados desplegados por las fuerzas rusas. Parte de la ciudad quedó sin electricidad, al igual que el servicio de provisión de agua corriente.
Rusia y sus aliados en las sombras utilizan capacidades tecnológicas y cibersoldados para atacar y sostener hostilidades digitales de forma persistente. La antigua Guerra Fría es ahora un combate en ciernes en una dimensión paralela que la población no ve, ni puede tocar, pero experimenta. Un ataque global tendría consecuencias sobre las telecomunicaciones, los servicios eléctricos, agua, gas, combustible e internet. Las naciones deben prepararse para la guerra cibernética y educar a la población: este podría ser el eslabón más débil de la cadena.
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