La guerra comercial lanzada por Donald Trump marcó su primer año de mandato.
AFP
Desde su regreso a la presidencia, dos políticas de Trump generaron una fuerte presión sobre los precios: la imposición de nuevos aranceles y la guerra con Irán. Lejos de mitigar el alza del costo de vida, estas políticas, pilares del programa de su administración, colaboraron en aumentar la inflación.
"Hay una contradicción entre algunas de sus promesas y sus políticas económicas", afirmó Negri. Para el analista, los aranceles tienen una lógica de protección industrial, pero también encarecen insumos, por lo que termina chocando con la promesa de mejorar el bolsillo de los consumidores.
Por otro lado, el ataque lanzado el 28 de febrero junto a Israel contra Irán también tuvo fuertes repercusiones. La guerra sacudió los mercados energéticos y disparó el precio del crudo a nivel global. Según los últimos reportes de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), los precios promedio del combustible en Estados Unidos se ubican en 1,15 dólares por litro para la gasolina regular, mientras que el diésel cotiza en torno a los 1,66 dólares por litro, tras haber alcanzado picos históricos de hasta 1,72 dólares por litro a finales de septiembre.
El impacto no se limita al costo de llenar el tanque, sino que se traslada a la cadena de suministros, encareciendo los alimentos, el transporte y el nivel general de precios.
Para Negri, Trump cometió un "error con sus prioridades". "Dedicó mucha energía a la política exterior, a los conflictos culturales, otras iniciativas y la economía interna seguía siendo la preocupación de buena parte de la sociedad", afirmó.
El costo de vida se convirtió en un eje central de la estrategia electoral del Partido Demócrata. Pese a las marcadas tensiones internas entre el ala moderada y el progresismo, la crítica hacia la política económica de Trump sirve como pegamento para mantener a los demócratas unidos bajo una consigna a nivel nacional.
"Los demócratas, obviamente, como oposición, encontraron una oportunidad para volver a conectar con una preocupación muy concreta. Habrá que ver después si son gobierno más adelante, que es lo que pasa, porque el ciclo puede repetirse. Pero como es una elección de mitad de mandato, no necesitan necesariamente tener una propuesta económica superadora, sino que básicamente pueden explotar la distancia entre las expectativas que generó Trump y la experiencia cotidiana", dijo Negri.
Las operaciones de ICE en el centro del debate
Cuando Trump se postulaba hace dos años, las pantallas de televisión estadounidenses estaban coptadas por imágenes del caos migratorio. Campamentos precarios en la frontera, caravanas de personas que caminaban desde Centroamérica para llegar a EEUU y una creciente preocupación por la posible saturación de los servicios a causa de los recién llegados.
En la campaña de 2024, el republicano advirtió reiteradamente sobre una "invasión" migratoria y prometió la deportación de un millón de inmigrantes en el primer año. El mensaje caló con fuerza en un electorado testigo del incremento en los cruces irregulares durante la gestión de Biden, período en el cual las detenciones en la frontera con México alcanzaron el récord histórico de 250.000 en diciembre de 2023.
Con la vuelta de Trump a la Casa Blanca, la agitación en la frontera se disipó, pero el foco de conflicto se trasladó al interior de las ciudades de Estados Unidos. Violentos enfrentamientos, algunos incluso mortales, con agentes enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) marcaron la polémica y ambiciosa campaña de deportaciones masivas impulsada por la Casa Blanca.
Miles salieron a las calles movilizados por casos de alto impacto, como el de Kilmar Ábrego García, quien fue confinado en el CECOT de El Salvador, o las muertes de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti durante enfrentamientos con agentes en Minneapolis.
Si bien la opinión pública valora positivamente la clausura de la frontera sur, los métodos y consecuencias del plan migratorio terminaron por transformarse en una de las principales vulnerabilidades del oficialismo de cara a las midterms. Según un informe del Pew, solo un 35% de los estadounidenses tiene una opinión favorable del ICE.
"Trump pasó a hablar del control de la frontera, a implementar una política de deportaciones más amplia, más visible", explicó Negri, y agregó: "Una cosa es prometer que vas a controlar la inmigración irregular y otra es mostrar operativos de ICE, detenciones, situaciones delicadas que afectan a familias que llevan años viviendo en Estados Unidos".
Tras los asesinatos, las detenciones disminuyeron, pero posteriormente el gobierno volvió a conseguir arrestos récord. ICE arrestó a casi 51.000 inmigrantes indocumentados en agosto, según el Departamento de Seguridad Nacional, frente a los 49.000 de julio y los 43.000 de junio. Se estima que 660.000 personas fueron deportadas durante el último año fiscal, según el Instituto de Política Migratoria.
Estas políticas generaron una división dentro del Partido Republicano. Están quienes defienden posturas más intransigentes, como la senadora estadounidense Marsha Blackburn de Tennessee, quien prometió más deportaciones en su campaña para gobernadora. Y, por otro lado, están quienes que rechazan la violencia desmedida y temen por el costo electoral de los métodos, como la representante cubanoamericana de Florida, María Elvira Salazar, quien cuestionó abiertamente la ofensiva migratoria de Trump en un spot de campaña grabado frente a la propia Casa Blanca.
El impacto del voto latino
El impacto de la política migratoria golpeó de lleno en el voto latino, un segmento que fue clave para la victoria de Trump en 2024. Los votantes hispanos representan hoy el 16% del padrón electoral de EEUU, casi duplicando su participación relativa en los últimos 20 años.
Negri explicó que Trump consiguió un apoyo latino importante en 2024, pero eso no implicaba que apoyaran su política migratoria. "Muchos latinos coincidían con la necesidad de mayor control fronterizo, pero después comenzaron a ver cómo eso afectaba incluso a gente de sus comunidades, gente que conocen", dijo.
Frontera de Estados Unidos y México en 2022.
AP
En estados fronterizos como Texas, esto provocó un impacto significativo, al punto de abrir la posibilidad de que el Partido Demócrata gane un escaño en el Senado por primera vez en 30 años.
En ese sentido, Negri sostuvo: "Texas es interesante porque los republicanos habían avanzado bastante entre los hispanos, incluyendo en las zonas fronterizas, pero este respaldo no estaba consolidado y la actual política migratoria puede ponerlo a prueba. Una cosa es votar a un republicano por razones económicas o de seguridad y otra es sentirse directamente afectado por las políticas migratorias del gobierno".
Pese a ello, el respaldo social al control fronterizo sigue siendo alto, lo que obligó a los propios demócratas a recalibrar su narrativa. El candidato demócrata al Senado, James Talarico, se autodefinió como un "demócrata comprometido con la seguridad fronteriza", partidario de sumar más agentes a la Patrulla Fronteriza e intensificar el despliegue de tecnología de monitoreo.
El fantasma del fraude
A pocos días de las midterms, Trump y diversas figuras del movimiento MAGA revivieron el fantasma del fraude electoral en EEUU, la misma narrativa que se agitó en 2020 y que desembocó en el asalto al Capitolio del 6 de enero.
El balotaje del domingo en Brasil sirvió de catalizador para amplificar estas advertencias dentro de Estados Unidos. Trump sugirió que las elecciones brasileñas no fueron limpias, una retórica de la que rápidamente se hicieron eco diversos referentes de su base política.
"Yo creo que Trump va a volver a poner en duda la elección, es parte de su estrategia política", aseguró Negri, aunque advirtió que "anticipar que si pierde puede alegar fraude, no necesariamente significa que vaya a desconocer formalmente el resultado. Eso depende de cuán ajustada sea la elección y cómo reaccionan los propios republicanos".
"Brasil le sirvió para anticipar el tema. Trump, al cuestionar la legitimidad de Lula y respaldar políticamente a Bolsonaro, allana un poco el camino", dijo sobre las elecciones de Brasil.
Y agregó: "Mi impresión es que utiliza esa denuncia para erosionar a sus adversarios y mantener movilizada su base. No necesariamente quiere decir que esté dispuesto a llevar esa estrategia hasta las últimas consecuencias, sobre todo cuando tiene que cuidar relaciones con otros gobiernos".