El secretario de Finanzas, Federico Furiase, dialogó telefónicamente con Luis Majul en El Observador 107.9 y explicó los fundamentos detrás de una de las proyecciones centrales del Presupuesto 2027: la recomposición del poder adquisitivo de los salarios por encima de la inflación. El funcionario detalló los tres pilares en los que se apoya esa previsión y repasó, además, otros puntos sensibles del programa económico, como la morosidad crediticia, el esquema cambiario y el impacto de las tarifas en el bolsillo de los hogares.
Los tres factores detrás de la suba del salario real
Consultado sobre cómo llega el Gobierno a proyectar una mejora del poder adquisitivo, Furiase enumeró tres factores que, según explicó, se combinan para sostener esa previsión. En primer lugar, mencionó que se proyecta una economía creciendo al 4% por tercer año consecutivo, entre 2025, 2026 y 2027, lo que —afirmó— "permite recomponer los salarios nominales, es decir, las paritarias".
En segundo término, el funcionario señaló que el Gobierno sigue proyectando una desaceleración de la inflación hacia la zona de 18% interanual en 2027, lo que habilitaría una recomposición del salario real en el marco de ese nivel de paritarias.
El tercer factor tiene que ver con la inversión. Furiase sostuvo que las señales que observa el Gobierno para atraer inversiones —tanto a través del RIGI como en otros sectores con ventajas comparativas— derivarán en un aumento de la productividad, que finalmente "se ve como contrapartida en un incremento de los salarios reales". En sus palabras, los tres elementos que explican esa recomposición son "una economía creciendo, bajando la inflación y recomponiendo la productividad a través del incremento de la inversión".
El esquema fiscal y cambiario como sostén del programa
Furiase enmarcó esa proyección salarial dentro de lo que definió como "un programa de estabilización muy fuerte", apoyado en el ancla fiscal, el orden monetario y la recomposición del balance del Banco Central. En ese sentido, destacó que el Presupuesto ratifica el superávit fiscal primario por cuarto año consecutivo, algo que calificó como inédito en la historia argentina: 1,3 puntos del producto de superávit primario y 0,2 puntos del producto de superávit financiero. Ese resultado fiscal, explicó, es lo que le da al Gobierno margen para seguir bajando impuestos, algo que ya se hizo en tres puntos del producto desde el inicio de la gestión.
Respecto del dólar, el secretario de Finanzas aclaró un punto que consideró central: los valores que figuran en el Presupuesto —$1.728 en promedio para 2027 y $1.847 hacia diciembre de ese año— no constituyen una proyección del tipo de cambio. Se trata, dijo, de "una cuenta matemática" que resulta de ajustar el dólar actual por la inflación estimada en el Presupuesto menos la inflación proyectada para Estados Unidos. "No es ninguna estimación ni proyección, es meramente esa cuenta matemática", insistió, y remarcó que buscaba que "la gente entienda" la diferencia.
Furiase sostuvo que, a diferencia de otros esquemas, la ganancia de competitividad de la economía argentina no pasa por una devaluación sino por bajar la inflación, bajar impuestos, bajar el costo financiero, desregular la economía y abrir mercados. Como muestra de esa fortaleza, citó un superávit comercial de 23.700 millones de dóalres y compras del Banco Central por 14.200 millones en lo que va del año. "La devaluación trae recesión y más inflación", afirmó, y contrastó ese enfoque con la gestión anterior, cuando —según su descripción— las Leliq subieron 350% en el último año y medio, la industria cayó 11% y las jubilaciones cayeron 36%.
Crédito, morosidad y el impacto de las tarifas
En el tramo final de la entrevista, Majul le planteó a Furiase las lecturas más críticas sobre el programa económico, y el funcionario no eludió los puntos más discutidos. Sobre la caída de la pobreza —del 53% al 28%— y de la indigencia —del 18% al 6%—, el conductor sumó el dato del regreso del crédito privado, al que muchos analistas contraponen con la suba de la morosidad.
Furiase reconoció que el aumento de la mora refleja, en parte, el fuerte crecimiento del crédito, que según dijo "más que se duplicó" en relación al tamaño de la economía desde diciembre de 2023, cuando representaba apenas el 4% del producto —muy por debajo del 50% u 80% que exhiben otras economías del mundo—. El funcionario atribuyó el repunte de la morosidad a una combinación de factores: una "cultura" donde históricamente se esperaba que la inflación licuara las deudas, y la suba de tasas de interés que —dijo— respondió a la aparición de "riesgo político" y al "ataque político". Aun así, remarcó que la mora ya dejó de crecer y que, con tasas más bajas, "están dadas las condiciones para que el crédito vuelva a crecer".
Consultado por el peso de las tarifas de energía en el gasto de los hogares —que pasó del 6% al 16% de la canasta familiar—, Furiase contrapuso ese dato con la situación previa, cuando la inflación "corría al 1% diario" y erosionaba el poder adquisitivo pese a las tarifas subsidiadas. "Los pesos te quemaban", graficó, y explicó que el cambio en el patrón de consumo —con menor consumo masivo— responde a una mayor previsibilidad económica, que permite a la gente ahorrar o afrontar cuotas de créditos hipotecarios o prendarios en lugar de gastar de inmediato.
El funcionario también hizo referencia al contexto internacional, que calificó de "muy complicado" por la suba de las tasas de interés en el mundo y por el precio del petróleo, por encima de los 100 dólares el barril. En ese escenario adverso, dijo, el hecho de que Argentina tenga superávit fiscal y sea hoy exportadora de energía —a diferencia de diciembre de 2023, cuando el país la importaba con déficit fiscal— le permite sostener "el dólar tranquilo y las tasas de interés del mercado local tranquilas".