El presidente Javier Milei decidió echar a todo el personal civil que trabajaba en la Quinta de Olivos y reemplazarlo por miembros de la Casa Militar, debido a la creciente preocupación por las "filtraciones" de información sensible, de acuerdo a lo que informaron fuentes oficiales. La medida alcanzó a 15 trabajadores de jardinería, cocina e intendencia de la quinta presidencial.
La "purga" comenzó hace dos semanas, pero se aceleró en las últimas horas. El motivo central, de acuerdo a lo que pudo reconstruir El Observador, fue la desconfianza del jefe de Estado con el ahora ex personal de la residencia, a la que se sumó la decisión de concentrar todas las funciones en manos militares.
Los cambios en Olivos que ordenó Javier Milei y las dudas sobre si hay espionaje en la Quinta
El traspaso no será inmediato. Según el propio Gobierno, la transferencia integral de responsabilidades y bienes de la quinta a la Casa Militar se completará en un plazo máximo de 60 días, período durante el cual se irá desarmando la estructura administrativa que funcionaba hasta ahora.
Ese proceso implica también la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, el organismo que hasta aquí concentraba el manejo cotidiano del predio, y la separación de las funciones de seguridad, administración y control. La conducción quedará enteramente en el ámbito militar.
Javier Milei despidió al personal civil de la quinta de Olivos y los reemplazó por militares.
La desconfianza de Javier Milei y el temor por un posible espionaje
Desde Presidencia explicaron, ante la consulta de este medio, que los cambios respondieron a la necesidad de reforzar la seguridad en el marco de la visita del papa León XIV a la Argentina. Pero el trasfondo es otro y tiene que ver con el clima interno.
Quienes tuvieron trato con Milei en los últimos días señalaron que el jefe de Estado está convencido de que existen actores que buscan "infiltrarse" en su administración para realizar tareas de espionaje. Esa convicción es la que aceleró una decisión que venía discutiéndose desde principios de mes.
El comunicado oficial sobre el nuevo rol de los militares en la Quinta de Olivos
La versión formal quedó plasmada por escrito. "La transferencia integral de responsabilidades y bienes de la Quinta Presidencial de Olivos a la Casa Militar, que se cumplimentará en un máximo de 60 días, responde a la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno en el marco de la escalada de la inseguridad a nivel global y de la visita del papa León XIV a la Argentina, que demandará un gran movimiento de personal ajeno para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial", manifestó el Gobierno mediante un comunicado.
El texto agregó que la medida "implica la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y la separación de las funciones de seguridad, administración y control, lo que posibilitará reducir la estructura formal y la cantidad de personal que allí permanece".
Javier Milei despidió al personal civil de la quinta de Olivos y los reemplazó por militares.
Los 15 despidos en Olivos: jardinería, cocina e intendencia
En concreto, hay 15 personas que fueron desvinculadas de sus tareas en la quinta presidencial. El grupo incluye personal de jardinería, de cocina y de la intendencia del predio, es decir, los trabajadores que se ocupaban del funcionamiento diario de la residencia.
Ninguno de ellos cumplía funciones vinculadas a la seguridad ni al manejo de información reservada en los términos que plantea el comunicado oficial. Se trata, en todos los casos, de empleos ligados al mantenimiento y a los servicios del lugar donde el Presidente vive.
Por qué Javier Milei sospecha de su propio entorno
La decisión se inscribe en un patrón que atravesó buena parte del año. El caso de los audios del ex titular de ANDIS, Diego Spagnuolo, y la filtración de la salida del asesor Santiago Caputo del esquema de comunicación derivaron, en ambas ocasiones, en acusaciones cruzadas dentro del propio oficialismo por quién había pasado la información.
Con Olivos bajo control militar, el Gobierno apuntó a cerrar una de las vías por las que sospecha que se escapan los datos. Queda por verse si el problema estaba, efectivamente, en los jardineros y los cocineros de la quinta.