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Inteligencia Artificial: el peligroso y tortuoso camino hacia la superinteligencia

En el horizonte de la inteligencia artificial emerge la “superinteligencia”: entidades con desempeño intelectual superior al de los mejores cerebros humanos.

Gabriel Zurdo

Los llamados “casos de uso” que Anthropic presentó al Pentágono abarcan el 99% de las capacidades de su inteligencia artificial, con dos exclusiones deliberadas: la vigilancia masiva de la población y la automatización total de la gestión de armamento y de las acciones en combate. La omisión no es menor. La velocidad con la que se impulsa el desarrollo tecnológico -ajena, en muchos casos, a las implicancias legales sobre privacidad, libertad y otros derechos críticos- abre un terreno inquietante. Incluso el uso de drones y sistemas robóticos podría derivar en decisiones autónomas sobre quién se convierte en el próximo “objetivo”, a partir de datos procesados por la propia máquina.

En este contexto, se vuelve razonable sostener que la inteligencia artificial aún no es plenamente confiable. Carece de un marco ético sólido y, por lo tanto, exige la intervención humana como condición indispensable. No se trata de una precaución retórica, sino de un límite operativo frente a un riesgo inherente.

El escenario internacional refuerza estas preocupaciones. Alemania anunció una inversión de 35.000 millones de euros en defensa espacial, con especial foco en la creciente amenaza de ciberataques capaces de comprometer infraestructuras críticas, desde las comunicaciones hasta los sistemas financieros y las redes eléctricas. El plan incluye la construcción de una red nacional de satélites militares seguros, junto con el despliegue de radares, telescopios y una estrategia integral de ciberseguridad. El trasfondo es claro: el cibercrimen ya ha generado pérdidas cercanas a los 300.000 millones de euros, en muchos casos asociado al uso sofisticado de inteligencia artificial por parte de actores hostiles.

Pero el problema no es solo tecnológico, sino también estructural. Elon Musk, en el marco de su disputa judicial contra Sam Altman y Greg Brockman, recordó que OpenAI nació como una organización sin fines de lucro y terminó reconvertida en una empresa orientada al mercado, en alianza con Microsoft. Para Musk, una inteligencia artificial sin control ni principios éticos podría representar una amenaza existencial. Más allá de la exageración, el giro estratégico de la compañía -en apenas una década- evidencia tensiones profundas entre innovación, negocio y responsabilidad.

La inteligencia artificial en el centro del debate

En paralelo, el concepto de “singularidad” desarrollado por Ray Kurzweil deja de ser una especulación lejana para instalarse en el horizonte cercano. Proyectada hacia 2045, esta idea anticipa un punto de inflexión en el que el crecimiento exponencial de la tecnología -especialmente de la inteligencia artificial- superará la capacidad cognitiva humana, dando lugar a una eventual fusión entre mente y máquina. Las consecuencias serían irreversibles: la superación de límites biológicos y la posibilidad de una inteligencia miles de millones de veces superior a la actual.

Se trata de un período de transformación radical, donde el cambio tecnológico no solo acelera, sino que redefine la experiencia humana. No es únicamente la sustitución de tareas: es la convergencia entre inteligencia natural y sistemas artificiales, con impacto directo en campos como la nanotecnología, la medicina y la ampliación de las capacidades cognitivas.

En ese horizonte emerge la “superinteligencia”: entidades con desempeño intelectual superior al de los mejores cerebros humanos, dotadas de una velocidad de procesamiento prácticamente inconcebible. Sus beneficios potenciales para la sociedad son enormes; sus riesgos, también. En particular, la posibilidad de que estos sistemas desarrollen objetivos propios, no necesariamente alineados con los valores humanos.

Como advirtió Jean-Paul Sartre, estamos condenados a ser libres. Esa libertad entraña peligros, pero también abre la puerta a un nuevo salto evolutivo. La clave estará en evitar que una superinteligencia autónoma adopte lógicas de poder, dominación o militarización, y en asegurar que su desarrollo permanezca subordinado a principios éticos claros. El desafío no es tecnológico: es, en esencia, político y moral.

Motosierra en la mira: la oposición desafía a Milei en Diputados por deudas y discapacidad

Mañana se espera sesión en Diputados.
Victoria Urruspuru / El Observador
  • Sesión con quórum justo. La oposición convocó a sesionar este miércoles para emplazar y dictaminar proyectos sobre endeudamiento familiar y discapacidad. Necesitan reunir 129 presentes y estiman alcanzar los 130 diputados.
  • Estrategia libertaria. El oficialismo abrió las comisiones solicitadas y se comprometió a apoyar las iniciativas, si no generan déficit fiscal; aunque no sería suficiente para frenar la sesión.
  • Rol clave de los gobernadores. Diputados de Tucumán y Catamarca dijeron que darán quórum, pero la incógnita pasa por los de Salta y Misiones, sumados a posturas ambiguas dentro de Provincias Unidas.
  • Mensaje político a Milei. El peronismo y sus aliados buscan demostrar fortaleza frente al Ejecutivo, pese a los intentos de La Libertad Avanza por destrabar el conflicto.
  • ¿Respuesta del Gobierno? No se descartan anuncios del Gobierno hoy, tras la mesa política, para intentar desarticular la convocatoria.